Un proyecto de inteligencia artificial necesita una pregunta de negocio antes que una herramienta. Elegir una tarea concreta permite evaluar su utilidad y entender sus límites dentro de la operación.
Busca una tarea delimitada
Reunir información para un reporte, clasificar solicitudes o preparar un borrador son puntos de partida que pueden describirse. Define qué recibe el sistema, qué debe producir y qué queda a cargo de una persona.
Aclara qué información puede utilizar
Identifica las fuentes, los permisos y el responsable de cada conjunto de datos. El alcance del proyecto debe reflejar la información a la que realmente se puede acceder.
Decide cómo se revisará el trabajo
Establece qué resultados necesitan validación humana y qué debe ocurrir cuando falta información o aparece una excepción. La supervisión debe formar parte del proceso desde el diseño.
Evalúa antes de ampliar
Prepara ejemplos representativos y criterios de aceptación. Revisa utilidad, errores, tiempo de revisión y esfuerzo de mantenimiento. Usa esos resultados para decidir si conviene continuar, ajustar o descartar el caso.
Explora la solución relacionada